
La mirada permanece explora la memoria, la presencia emocional y la desaparición a través de texturas superpuestas y formas humanas fragmentadas.
El rostro parcialmente oscurecido existe entre la visibilidad y el borrado, mientras que los ojos permanecen intensamente presentes, silenciosos, observadores, imposibles de olvidar por completo.
Como parte de la serie Visages, la obra no es el retrato de una persona específica, sino un retrato de lo que queda de las personas dentro de nosotros.