
"Colapso suave" es la segunda obra de la serie "Horizontes emocionales".
Despues de "La ciudad nunca duerme", esta pieza captura un momento de quiebre silencioso: el paso del movimiento constante hacia el colapso emocional y urbano. La ciudad distante se disuelve en texturas calidas y pesadas, donde la estructura empieza a perder claridad.
La paleta evoca humo, polvo y el peso de la vida contemporanea. No es una destruccion dramatica, sino un colapso suave, casi silencioso. Carbon, texturas fluidas y sutiles elementos de collage equilibran control y liberacion.